Entrevistas exclusivas para peruvoley.comENTREVISTA ELENA KELDIBEKOVA

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ENTREVISTA ELENA KELDIBEKOVA

Mensaje #1 por adm1n » 30 Oct 2009, 23:49

Hola a Todos:
Debido al heckeo del foro voleyperuano.mundoforo.com, les volvemos a presentar la entrevista a nuestra armadora Elena Keldibekova para que de tal manera quede en los archivos del actual foro de voley peruano.

Atte...Admin.


Elena Keldibekova, Peruana de Corazón!

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En días previos al Día de la Madre, Elena Keldibekova, armadora titular de la selección peruana, nacida en Almaty, Kazajstán y peruana por matrimonio, nos recibió en su hogar y compartió con nosotros sus recuerdos, sentimientos y experiencias en el mundo del voley.
Casada con el también voleybolista Johnny Westreicher y madre de un niño pequeño, Elena es dueña de un gran carisma y un inigualable sentido del humor, en cada una de sus palabras se aprecia cuan peruana se siente y lo emocionalmente unida que está a todas las chicas de la selección.
En esta primera parte de la entrevista, Elena con la sencillez que la caracteriza, comparte con nosotros los recuerdos de sus inicios en el voley, su paso por la selección de Kazajstán, así como los pocos conocidos detalles de su llegada a Perú, además de sus primeras experiencias como miembro de la selección peruana.


Cuéntanos Elena, ¿cómo fueron tus inicios, a que edad comenzaste a jugar voley?

A los 14 años y no fui una de las seleccionadas por la altura; era muy chiquita, en lo que era Kazajstán-Rusia, ahora es una Republica Independiente.
Tenia 14 años, mi papá me llevó, yo no quería, y cuando entré, eran unas... jirafas, eran grandotas y el entrenador en la primera impresión me miró y dijo: “la más chica, pues que se quede entrenando nomás”. (risas).

¿Cuál era el promedio de estatura de las jugadoras, que recién empezaban a entrenar?

Normalmente era a partir de 1.75 mts., bueno, en esa época; pienso yo, era más o menos a fines de los ochentas, 88 u 89 por ahí, pero tuvimos varias chicas que median 1.80mts.

Y desde tus inicios, ¿fuiste armadora?

Si, por el mismo problema de la estatura.

¿Jugaste en otra posición?

No, siempre fue armadora y por otro lado también el entrenador me vio que, como yo siempre he jugado con mi papá y ya sabía un poquito bolear con el antebrazo. Lo que se hace en Rusia es trabajar mucho fundamento, la pared es tu amigo Nº 1 siempre.

¿Empiezan con la pared?

Miles y miles de veces, antes y después del entrenamiento, siempre tienes que cumplir la suma, tenia que ser 500 antes y 400 después, que en total eran 900 o 1000 levantadas por día.

¿Todos los días?

Todos los días.

¿Desde los 14 años?

Si, desde chiquititas nos obligaban, es más la entrenadora nos corregía y decía: “No! ¡el dedo!, ¡el meñique!, estas boleando, el dedo grande, el dedo chico”. (gestos de voleo).

¿Nunca alternaste otra posición, nunca probaste o te dejaron probar jugar en posición 2 ó 4?

No. Lo que me ayudó fue que podía saltar bien. Mi papá bien orgulloso dice que nuestras piernas son fuertes, las piernas de mi familia son fuertes, podemos ser chiquitas pero saltamos; en esas categorías no te definen exactamente, las atacantes juegan en todas las posiciones, claro definen la situación de o atacante o levantadora, juegas 4-2. Mas adelante se especializan en atacantes de centro, de cuatro o de diagonal.

¿En qué equipo jugaste primero, algún club?

Un club, no es uno exclusivo, pero es un club deportivo de una constructora, que organizaban eventos para sus trabajadores, donde habían todos los deportes, atletismo, gimnasia, Voley, etc. Mi abuelo trabajo muchos años en la ADK.

¿Cómo se llamaba el club?

ADK Club de Constructores de Almaty.



¿Tú eres de Almaty? ¿Siempre has vivido ahí?

Si natural de Almaty. Si siempre he vivido ahí, y con suerte ahí tuvimos chicas que jugaban bien al voley, siempre ADK estuvo en altos niveles de las competencias.

Entre las repúblicas de la ex URSS, ¿Kazajstán era una cantera de voleibolistas?
¿Más que Rusia o Azerbaiyán?


Si. Ahora salió Azerbaiyán, antes no había Azerbaiyán, es más eran nuestros hermanos, siempre jugamos mucho contra ellos, partidos amistosos; pero después de Rusia, Kazajstán siempre ha sido el segundo en la liga, Ucrania nunca. Ahora que estamos independizados, Kazajstán está jugando prácticamente en la parte de Asia.

¿En Kazajstán el estilo de juego es más parecido al ruso o a los equipos asiáticos?

Es un juego más rápido y un juego más bien de potencia, de estatura. Kazajstán llevaba siempre un juego más asiático, pero asiático de chicas grandes, utilizaba mucho las combinaciones, como para tratar de mover a jugadoras rusas, son muy grandes, entonces necesitábamos moverlas, sobre todo en el bloqueo.

Luego de jugar en este club ADK, ¿jugaste por la selección, por otro club?

De menores estuve convocada a la preselección de Rusia, en primera fase, no entre a las primeras 12 porque es un poco complicado, siempre ha sido muy complicado entrar a la selección de Rusia. De 15 repúblicas que eran, escogen a una, aparte son 12 jugadoras, normalmente eran las que estaban más cerca a Rusia pues era más cómodo.
Solo jugué en esa preselección de menores por lo mismo que empezamos a separarnos como Kazajstán, tampoco pensé que me iban a incluir por el problema de la estatura (risas). Pero con la selección de Kazajstán siempre participe.

Antes de venir a Perú, ¿qué conocías de Perú?

Nada.

¿Y del voley peruano?

No, nada.

Alguna vez escuchamos que Natalia Romanova y tú sabían algo del voley peruano, porque en los 80 Perú y URSS eran rivales frecuentes en casi todos los torneos. Pero nos dices que no conocías nada?

Cuando yo empecé con el voley justo era en la época de la olimpiada, y ví ese partido de la final de Seúl 88, mi papá me llamó y me dijo: “mira un partido de voley, tienes que ver como es el voley de verdad, porque es lo máximo”. En ese entonces, él me explicaba como es el voley, y yo le decía que ni siquiera es un mundial (risas) Y mi papá me dijo que el torneo máximo a que puede llegar un deportista es una olimpiada, es aún más que un mundial y yo me quede sorprendida, me quedé mirando nomás pero para mi era lo mismo.

Un partido más.

Un partido más y nada más, pero si creo que estaban ganando las peruanas, y después las rusas las remataron, algo así. Me interesó y estuve viendo, es más, me llamó la atención porque habían dos chicas seleccionadas de Kazajstán.

¿Y cómo así llegaste a Perú?

No se bien como fue el contacto. Normalmente en invierno la mayoría de las chicas juegan en clubes extranjeros, entonces el resto que se queda están sin hacer prácticamente nada, solo muchos entrenamientos y nada mas. Entonces teníamos un hueco y nos dijeron que había una posibilidad de ir a jugar a Perú dos o tres meses, no tanto a ganar dinero, era más que nada, pienso yo, de curiosidad, de ver cómo es allá cruzando el océano. (risas).
El primer año, el 93 viajo un grupo yo no vine, tuve problemas con mis riñones, el doctor me dijo: “si quieres seguir jugando, tienes que parar ahora”, entonces tuve que parar, creo que tres meses y desde comienzo no podía ni caminar.



¿Descanso total?

Si. El entrenador decía, que eso era para nuestro futuro, y entonces dijeron vamos a descansarla mientras ustedes se van a Perú. El siguiente año ya dejaron que vaya, el 93 vinieron 7 creo, y en el 94 ya vinimos 4.

¿La experiencia fue buena para las que vinieron el 93?

Si, así decían.

¿Qué les contaban a ustedes?

Lo bueno que era sol, el calor y hacia un clima maravilloso y de las ropas de baño, era realmente un relajo de vacaciones (risas).

Las chicas que venían ¿en qué edad estaban? ¿Juveniles ó Mayores?

Yo pienso que eran mayores, porque yo vine de 19.

Cuando llegaste a Perú acá, viniste inicialmente por dos meses, por tres meses, por el verano, ¿por cuánto tiempo viniste, 2 ó 3 meses, por todo el verano?

Creo que nos llamaron por dos o tres meses nada más, no me acuerdo exactamente, es más tengo mi fecha de celebración de cuando llegue acá, justo de ahí cuento porque ahí conocí a mi futuro esposo, por decir es nuestra fecha en que nos conocimos.(risas)

¿Y qué te gustó de Perú?

La comida y la gente de repente, hay otro trato, en Europa el trato es más reservado, tienes que conocer bien a la persona o tener un buen contacto con la persona para que se abran. Acá todo el mundo contento, yo venia y parecía mi familia, todo el mundo decía: ¡Hola cómo estas! (con los brazos abiertos) Preguntaban si todo esta bien, había como que interés por otra persona. Cuando salíamos con mi esposo, el me presentaba a mi como su enamorada y la gente se venía encima y nos abrazaba (risas) yo decía: “¡Dios mío! ¿por qué están tan alegres?”. Mi esposo me explicaba porque son así, están alegres de verte, de conocerte, y cosas así.

¿Nunca habías salido de Europa?

No, siempre fue Europa y Asia.

¿Cómo decidiste quedarte en Perú?

Ay no se. (risas).

¿Lo pensaste mucho o fue rápido?

Había circunstancias de Natalia y mias, que nos ayudaron a decidir a quedarnos. Pero a la hora que nos quedamos, al salir de la aeropuerto, nosotras dos sentadas en el carro llorando decíamos ¿qué hemos hecho ahora? (risas) no se realmente, sentía mucha seguridad que no me iba a pasar nada, aquí me sentía bien.

¿Decides quedarte cuando estabas en el aeropuerto?

Antes hablamos entre nosotras de que íbamos a quedarnos. El problema era que no teníamos los pasaportes a la mano, tenían la costumbre de que los dirigentes tenían los pasaportes con ellos por seguridad, entonces si lo decíamos, antes del viaje no nos daban el pasaporte o nos llamaban la atención. Entonces tuvimos que esperar hasta el final en el aeropuerto a la hora que nos dieron la tarjeta de embarque, recién ahí. Y entonces Natalia con la mano temblando estaba llenando la tarjeta, yo le dije “¿por qué estas llenando? ¿No vamos a quedarnos?”, “Si”, decía ella, “vamos a quedarnos”, y seguía llenando (risas), “Ya pues entonces!” – le dije yo, y le cerré el pasaporte; entonces nos acercamos al entrenador y le dijimos que no íbamos a viajar, que nos íbamos a quedar.

¿Y cómo reaccionó?

Se quedó sorprendido, se volteó, y a su representante que era de un grupo de acá de Perú con quien nos contactaron le dijo: “haz algo”, Y el le dijo: “Yo no puedo hacer nada, ellas son mayores de edad, no las vas a amarrar, no se puede hacer nada”. Mientras nosotras nos íbamos hacia la salida (risas). Afuera estaban todas las chicas del Regatas, nosotras no entendíamos nada de español, entonces alrededor todas hablaban y nosotras no comprendíamos nada, era todo el equipo completo del Regatas que habían venido a ver como pasaba todo. Con las otras dos chicas nosotras si nos despedimos, pero también fue algo discreto y tenía que ser a último momento, porque si no podría haber mucha emoción o alguien podría hablar.

El equipo del Regatas fue a despedirse pero a ver también.


Un circo parecía y de ahí ya directamente nos llevaron al carro y las chicas de Kazajstán salieron corriendo, y nosotras pensamos que el entrenador iba tras de nosotras y dijimos: “¡pucha están saliendo por nosotras y ahora que hacemos!” (risas) y ellas dijeron: “no, estamos nosotras solas, sólo que queríamos despedirnos de ustedes”; ahí si nos despedimos bien y todo, conversamos, le pedimos que llamaran a nuestra familia y dimos encargos. Habia sido duro y no dormimos toda la noche.



¿Ustedes habían comentado a sus familias que se iban a quedar?

No.

Las primeras semanas o meses, ¿fue fácil o difícil para ustedes? ¿se arrepintieron? o ¿estaban contentas?

Pienso que cuando pasa el tiempo rápido, si para mi ha pasado rápido, es que estas feliz y entretenida, el mismo clima también te ayuda, entraba el verano, fechas navideñas, todo era nuevo para nosotras. Regatas nos apoyo desde el comienzo dándonos donde dormir, porque el Club tiene una especie de concentración. El Regatas nos pagaba un sueldo, solamente teníamos que entrenar y jugar por ellos. Así empezamos.

Y cuando se cumplió el tiempo, ¿cuánto tiempo podían quedarse con el pasaporte?

No se cómo era, pero el problema era que teníamos que casarnos urgente (risas) pero no era ese el plan, por mi parte ha sido de repente rápido por la misma situación. Me sentía feliz.

¿Cuánto tiempo después te casaste?

En un poco más de medio año me casé, llegue en noviembre y me casé en Julio.

¿Los primeros meses cómo hicieron con el idioma? ¿Fue fácil aprenderlo, tomaron clases?

No, no tomamos clases, mi profesor es mi esposo.

¿Cómo se comunicaban inicialmente tu esposo y tu?

Realmente, había una especie de gestos, nuestro idioma. El me corregía, para mi ha sido bastante fácil aprender el idioma, en tres meses ya entendía mucho, pero no hablaba y el me decía: “¡pero háblame!” – “pero no puedo, no me sale”, le decía. En seis meses ya empecé a hablar, fue bastante fácil, es un idioma que suena lindo, provoca pronunciar, repetir las palabras.

¿Seguiste jugando por el Regatas?

Siempre, bueno después que nació mi hijo, tuve la posibilidad de ir a España y con mis amigas Rusas que viven en España me invitaron a ir jugar a Alemania.

¿Cómo te sientes ahora en el Club, es tu lugar de trabajo?

Bien, Regatas siempre nos apoyó en todo, o quizás por otro lado, no conocía otro club, tampoco había creo, había como Asociaciones o cosas así.

¿Era muy distinto a lo que tú estabas habituada en Kazajstán?

No, no exactamente, porque así un club grande, me sorprendió ver un club de esa magnitud, que tiene tantos deportes, todo tiene acá. (risas)

Cuéntanos ¿cómo llegas a jugar por la selección? ¿en qué momento te convocan?

La primera vez fui a una llamada de Man Bock Park, en el año 2000, llegue desde España. Es más las chicas clasificaron sin mi, yo no había pasado toda esa temporada de clasificaciones, de sudamericanos, solamente llegue a Lima. Natalia (Romanova) no aceptó en ese momento, yo dije: no hay ningún problema. Pero ahí si había mucho trabajo para levantadoras, no solamente Rosa García, yo creo que era la cuarta.

¿Quienes estaban?
Estaba Rosa (García), Mariela (Portocarrero), una jovencita y yo. En las últimas giras hemos estado las tres (la jovencita no entró), nos llevaban, porque creo que llevaban 18 personas a las giras y rotamos ahí jugando. Normalmente Rosa jugaba más que nosotras, Mariela y yo teníamos que rotar nomás, Rosa jugaba y luego un set Mariela o un set yo.

¿Era muy distinto estar en la selección que estar en un club? ¿La intensidad del entrenamiento, del trabajo, la concentración y la exigencia?

En comparación con Europa allá era más exigente, de repente es más organizado, más planificado, más modernizado. Acá siguen entrenando 4 horas, y allá no más de 2 horas, porque ahora las reglas han cambiado, no dura un partido más de dos horas.
En España donde estuve entrenando, y ahora en Alemania es más dinámico, mucho más rápido, tiene más intensidad, siempre velocidad, siempre estamos haciendo algo. Acá vienes te hechas un rato a estirar y todo es lento. Pero allá cuando acaba el entrenamiento, recién ahí me podía sentar. Allá hasta para estirarte te dan ese dinamismo, entonces te hacen trabajar tus músculos, te lo estiran con mas intensidad. Acá te hechas 3 horas. (risas)
Obviamente, se enfrían otros músculos mientras estas echado en el piso la espalda se enfría y qué vas a estirar ahí. Allá hasta para tomar agua 1 minuto y medio, pero exacto, todo está programado, el ritmo acá es otro, cuando vienes de Europa llegas acá y todo es lento y choca, todas las chicas que llegan desde Europa pasan lo mismo, o sea bajas velocidades, vas a otro ritmo.

¿Cuál fue el primer partido que jugaste por la selección de Perú?

El primer partido oficial fue el pre-olímpico en Caracas del 2004.

¿En el 2000 jugaste en giras y amistosos?

Sí, en giras. Mr Mambo es un poco... le falta ser flexible. El tiene sus seis, y se acabó, y nadie existe. Pero con esas seis y luego qué, mas allá…?

Esas jugadoras no iban a ser eternas.

Si pues Rosa García decía: ¡después de las olimpiadas me voy!, ya declaró, ¡me voy!. Y todo el mundo decía pero si se va Rosa García y ya saben que se va, “déjala jugar a la otra chica, que entre”. Y él (Manbo) decía: “No, tiene que despedirse bien”, (risas), entonces tiene que acabar jugando hasta el último. Y así no es, realmente en esa época yo no tenía mucho interés, simplemente no me interesaba, solamente lo hacía por cumplir, eso lo digo honestamente, no ha sido época muy bonita, no me gustó para nada.

¿No te gustó la etapa del 2000?

En la selección había dos grupos, es un poco complicado, el mismo Mambo tenía esa tendencia de que cada grupo tenía sus representantes. Entonces el manejaba en esta forma, él hablaba con las representantes de los grupos y para él era suficiente. Entonces, como que él no se interesaba en mi, no quiere saber qué es lo que pasa conmigo, ¿cómo va a dirigir?. Tienes que conocer parte psicológica de una jugadora o de una persona para saber como lo exprimo o saco lo mejor de ella, pero eso no le interesaba. Yo respeto mucho a las chicas mayores, realmente ha hecho un buen trabajo, son unas estrellas, pero solamente es un grupito y nada más. Ha llegado a obtener buenos resultados, está bien, pero con su carácter en contra, así tampoco puedes tratar y trabajar con la gente, estamos en otras épocas.….

¿Te sentías parte de ese grupo?

Habían varias chicas que estaban ahí por cumplir; simplemente dije: “ok Olimpiada, nunca estuve en una Olimpiada y no es tan fácil llegar allí y realmente no había el esfuerzo, nunca tu ibas decir: ¡quiero jugar! ¡Déjeme jugar!, No!, ellas sabían que no iban a jugar, porque no habían posibilidades, era tan cerrado todo esto. Pero yo siempre estaba dispuesta a ayudar a todas las chicas con lo que necesitan (de afuera), es muy importante también, pasar agua o estar afuera apoyando, dándoles aliento, y saber que tu no vas a entrar, pero sabes que tu si puedes apoyarlas.
Pero cuando acabaron, cuando perdimos todo, dije: ufff como que ya acabé mi partido. Pero es lo máximo, una olimpiada, pasar y ver, sentir todo esto, ver pasar a las estrellas y es mas poner nuestro punto de vista y decíamos: ¡míralo, yo pensé que era mas alto! (risas)

¿Hay algo que recuerdes mucho de Sydney?

Lo que recuerdo mucho, era que el centro de contacto, de ubicación, era el comedor; es un comedor tremendo que trabajaban las 24 horas. No importaba que tipo de competencia o deporte hacías, tú podías entrar depende de tu horario personal o de tu equipo, podías entrar al comedor: desayuno, almuerzo y cena; siempre entrabas y veías estrellas, gente famosa. Nosotras no buscábamos lo que queríamos comer, buscábamos donde están las estrellas, cuándo lo divisábamos íbamos y nos sentábamos cerca para ver nomás como era el deportista

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Re: ENTREVISTA A ELENA KELDIBEKOVA

Mensaje #2 por adm1n » 30 Oct 2009, 23:53

En esta segunda parte, Elena nos cuenta mas sobre la unión del equipo fuera y dentro de la cancha, y los torneos en el que participo como integrante de nuestra selección

Después de las Olimpiadas del 2000, ¿Cuánto tiempo después retornaste a la selección?

La selección la deje hasta el 2003, para el pre-olímpico en Caracas, ya había otro entrenador, que era Carlos y él me convocó. Yo no quería ir, me quería morir, cada vez que me decían: “te llamaron de selección”, quería desaparecer (risas).

¿Por la experiencia anterior?

De repente, me daba mucha inseguridad, pero de ahí decía: “pero ahora ya no está Mambo”, y luego pensaba: “¿este será igual que Mambo?”. Entonces dije, “tendré que mostrar lo que puedo”.

Pero finalmente participaste.

Si, pero en Caracas no me fue muy bien, en el sentido de que, hubo poco tiempo de preparación y yo recién llegaba. Había nueva gente, las únicas que conocía eran Leyla y Paty, pero como yo no jugaba tanto con ellas, siempre jugaba en el equipo B, no me entendía mucho con ellas tampoco; y también ahí apareció “Roma” (Natalia Romanova), y dije, por lo menos a una la conozco (risas) hay un poco más de apoyo. En Caracas no jugué como titular, entre recién a ver que es lo que pasa, el mismo Carlos dijo: “no, la gente no te conoce todavía”, Verónica estaba como titular, ella empezaba como titular y por ahí que me dejaban entrar.

Ese preolímpico lo gana República Dominicana, que por argollas los hicieron participar aquí en el Preolimico Sudamericano ¿cómo se sintió el equipo?

Con cólera, a todo el mundo le daba cólera, pero lo que más nos molestó fue que, pensábamos que nosotras podíamos dar más. Yo también sabía que yo podía dar más, pero todavía como con cuidado, no sabía cómo actuar ni qué hacer.



¿El tiempo de preparación juntas fue corto?

Fue muy corto, bueno la mayoría de las chicas se conocían. Por mi parte, normalmente la levantadora es una sola, y yo tengo que acostumbrarse a las 11 ó 10 atacantes; y las 10 atacantes tienen que acostumbrarse a una levantadora o a la otra levantadora, entonces siempre hay eso, no es rivalidad, pero es una cosa normal de sentirse más cómoda con una que con la otra.
Siempre digo que la levantadora no puede ser mala, las levantadoras tienen sus estilos. Tu tienes que saber utilizar tus partes fuertes, es decir todo el mundo dice: que bonita levantada; pero a veces esa bonita levantada en el mismo sitio?, y entonces el balón para el equipo contrario es más fácil. Entonces yo digo, bonito levantada sí, pero cada uno tiene su fuerte. A veces de repente juegas mucho por el centro y la otra viene y haces juego simple y el equipo contrario dice: “qué pasó acá?”, entonces empiezas a buscar el tiempo que es mas simple, hasta que se encuentran y de nuevo cambias y empiezas de nuevo juego rápido, eso es cambio de ritmo. Entonces la levantadora no puede ser mala, es cuestión de estilos.

¿Luego del 2004 vuelves a la selección para la preparación de los Bolivarianos en el 2005?

Si, ahí es ya más contundente, por decir más fuerte la preparación, más tiempo. Ya desde abril nos estaban insistiendo que teníamos que venir. En mayo vine acá y en junio ya estábamos completitas entrenando.

¿El grupo estaba ya integrado?, ¿Conocías a varias? ¿Ya conocías su juego, o fue durante este proceso que ustedes empiezan a unirse más como equipo y como personas también?

Pienso que en ese momento, yo también entré más, o sea conocieron lo que yo quería jugar, lo que yo puedo jugar. Normalmente, mi fuerte era corta y punto, yo dije: “tu fuerte puede ser corta, pero también puedes hacer otras cosas”, entonces como que descubrí América por querer atacar una corta atrás, porque quería levantarles atrás. De repente también porque tenía resultados en otros equipos, y se podía hacer. Por ejemplo Mirtha que atacaba toda su vida coja larga, se le ofreció coja corta o coja mediana, y ella dice: “¿como podemos hacer esto?” y ahora su maravilla de ella es coja corta, coja larga, coja mediana (risas) Tiene una gama de alternativas por atrás, y una gama por adelante, entonces la mujer estaba maravillada de las tantas formas en que podía atacar. Tú puedes decir o ver, pero no hacer, entonces explique, mostré lo que se podía jugar, que combinaciones se podían hacer, y a las chicas les gusto también.
Natalia (Romanova) ha jugado estas combinaciones, ella sabe como se juega estas combinaciones entonces ella participaba más, y ahí es cuando había ciertos celos, decían: “¿por qué le levantas a ella y no me levantas a mí?” (risas) o toda la vida es con Leyla, yo me decía: “yo solamente salto, ella hace muy bien la jalada del bloqueo”, entonces a la hora que sube Leyla sube el bloqueo y es una buena oportunidad de jugar una combinación con Roma, y Roma siempre dice: “acá estoy acá estoy”, ella siempre: “si si si si” lo único que escucho es “si si si si” (risas) entonces como que si quiere y a veces la misma Leyla me decía, “porque yo siempre salto y nunca me levantas” y antes le levante 3 balones, y ella no lo toma en cuenta porque ella quiere ahora y sin bloqueo (risas) y entonces como que había esas situaciones graciosas.
Después Paty que atacaba sola, y Mirtha estaba renegando porque jalaba el bloqueo, normalmente la central es la que jala el bloqueo, pero para que jale tienes que levantarle, entonces ahí contábamos cuantos balones, decían “ya ataque tres balones” “dejaste de atacar tres balones”, “ahora tengo que ir yo” y yo decía: “ay Dios mío yaaa, espérense, paso a paso, todas van a atacar”. (risas) De pronto aparecía una y decía: “¡el zaguero también!” (risas).
Todas querían atacar, lo bueno era que todo el mundo quería participar, y no había ese juego aburrido de “oye levántame para acá y hago algo”, pero algo como: “ya entraste por acá”, o “escaparse por el otro lado” y estar siempre así combinando. No era solamente lanzar balón arriba y meter un buen mate, aparte de eso era también hacer jugar, escaparse del bloqueo, saltar por acá, saltar por allá y eso les gustaba mucho.




¿Cómo fue tu experiencia en los Bolivarianos? El grupo había perdido los anteriores Bolivarianos contra equipos que nunca fueron rivales difíciles, pero esta vez lo recuperaron, ganaron la final y la medalla de oro. ¿Cómo se sintió el grupo, cómo te sentiste tú?

Creo que perdimos el primer o segundo partido recién llegando, y ahí creo, no se, creo que ha pasado algo que la gente dijo: “ya! tenemos que unirnos, tenemos que hacer algo!, no se” y vimos que Venezuela tampoco tenía gente extraordinaria o algo nuevo o algo exorbitante que dijéramos: “pucha no podemos”. Pero nosotras decíamos: “¡Claro que podemos!”. Y ellas eran una de las fuertes integrantes que había, entonces teníamos que arrasar con todos, y eso era nuestro entrenamiento para Venezuela; ¡Arrasar!



Salimos y arrasamos con todos, si tiene que ser a 0 vamos a hacerlo a 0, si tiene que ser 25 a 23 vamos a 25 a 23, si tiene que ser 5 sets, será 5 sets, no importa pero vamos a luchar con todo para entrenarnos para de nuevo volver a jugar con Venezuela, si ganamos en todo, de nuevo jugaremos contra ellas.
El grupo estaba unido, y también más responsables afuera de la cancha. Responsables no es solamente acostarse a la hora, es ir a darle masajes a tu cuerpo gastado. Antes era “no importa” si la rodilla estaba hinchada, “ya no importa, ¡mañana me levanto!”.
Entonces tenían que ir a su fisioterapeuta para que les hagan sus masajes, hacían sus colas, hacían su tratamiento, sus cosas; era una cosa más disciplinada, la gente realmente se había puesto las pilas, todas! todas!.



¿Cómo fue la experiencia del pre-mundial? El objetivo era ganarle a Argentina que ya nos había estado ganando en los últimos años.

Ya estábamos en marcha, ya le habíamos agarrado el ritmo, y Argentina era una cosa como que: “sal de acá y ya está!”.
Las chicas que fueron a España decían que la mayoría de las argentinas están ahí, y siempre es una bronca. Cuando en un equipo están las peruanas, y en el otro están las argentinas, es una bronca siempre a morir; las peruanas siempre ganan en todo, siempre les ganan a las argentinas.
Entonces, ya antes de jugar con las argentinas, las chicas que juegan en España decían: “yo conozco que ella ataca acá, la otra su corta es allá” todo mundo ya conocía todo y yo decía “disculpa y yo que? Yo no se nada, me pueden explicar?” (risas) y me decían: “Tu juega tu juego nada más”, “tu juega lo que tu quieres jugar, nada más” yo decía “qué tengo que hacer?” y ellas: “ya no importa, has tus fintas, tus cosas y ya está!”.
Y realmente ha sido una cosa… pero así, barrimos con todas, con todo lo que había.
Recuerdo que saltaban como unas locas, siempre saltaban al lado contrario a donde iba el balón, y a mi eso me despertó una diversión (risas).
Yo decía “mira Mirtha, mira mi casera, vamos a hacer esta cosa”, ella decía: “ya quien va a atacar?” y yo: “adivina!” (risas) y Mirtha se reía nomás y me decía: “ay negra como vas a hacer?” y yo: “ya vas a ver!”; entonces saltaban acá, y al final acababan atacando en el otro lado. Hasta tres bloqueos había, y al final ningún bloqueo había.
Yo digo, esa es una diversión, estamos jugando, estamos haciendo diversión, y desde ahí Argentina nos agarró un respeto; hasta para entrar al hotel, porque siempre que nos cruzábamos, ellas estaban más sumisas (hace gesto de agachar la cabeza), porque normalmente nosotras entrábamos, y ellas nos miraban de reojo nomás (hace gesto de mirar sobre el hombro).
Ahora…no se, dicen que tienen una selección de lo más ¡wow! pero vamos a ver nomás!
Bueno, quizás es que, su biotipo de Argentina, son grandes y fuertes, las chicas siempre son más altas, y también en el voleibol masculino, entonces de lo que estoy viendo es que ellos también están trabajando en voley, hay algo ahí, gente que sabe.

¿Y cuándo clasifican al mundial, cómo te sentías tú? ¿Era la primera vez que ibas a un mundial?

Si realmente. Lo que era más gracioso fue que todo el mundo decía ¡ya, que ganamos!¡que clasificamos!. Estábamos alegres, y luego: “pucha ya nos metimos en esta cosa de nuevo, y ahora?” (risas) entonces ya como que, desde ese momento el grupo se comprometió y dijo: “hasta el final!, hasta el mundial!”. La misma Natalia, no es que no jalaba, si no que el mismo trajín de tener sus dos hijas por allá, su esposo acá, siempre se le hacía un poco más complicado y dijimos: “ya, hasta el final, hasta el mundial y ya!” después de ahí, un respiro.



Como que el grupo se puso uno solo, y a veces la gente quería aflojar y decíamos: “¿tu vas hasta el final?” (risas) además Leyla decía: “hemos hecho un compromiso!”.

Lo bueno es que hay chicas que son jóvenes y son bien flexibles, las dos jóvenes que tenemos ahora, Romina (Schiappa-Pietra) y Carla (Tristan), parecen esponjas.
Una reunión, por ejemplo, en un cuarto de Leyla, o de cualquiera, donde caemos, tu entras y hay tres camas juntas, y todas metidas ahí sentadas conversando de no se que cosas (risas) y alguien decía: “ya acabó la reunión, ya dijimos todo, ya todo esta perfecto, váyanse a sus cuartos” y todo mundo seguía ahí conversando, contando chistes o contando algo.
Hay algo que nos une, no se qué. Tu puedes tranquilamente aplastarte, venir, entrar a otro cuarto; a veces entras a tu cuarto, y como 5 están tiradas en tu cama conversando la una con la otra, o una está metida en Internet ahí, y tu dices: “¿disculpa, es mi cuarto? ¿Puedo entrar?” (risas).
Era una unión no solamente dentro de la cancha, era también unión afuera de la cancha; y en la cancha lo que había, era que de esa unión, cada una quería apoyar.



Te digo que cuando Leyla se dobló el tobillo (partido contra Turquía), te juró que sentí así, sentí que todo se me vino abajo, y dije “¿ahora?”, “¿qué vamos a hacer?”.

Sabía que había otra persona detrás, me dije: “ahorita va a estar bien ella”, no porque es titular, es que, es algo que...una persona más esta lesionada, una de las nuestras otra vez está mal.
Luren (por ejemplo), estuvo mal psicológicamente porque estaba deprimida de estar en un mundial y no poder salir a jugar, y su problema era cada vez más grave. Nosotras la apoyábamos siempre a ella diciéndole: “nosotras te necesitamos, no somos 11 somos 12, nos apoyas mucho”. Ella ha estudiado fisioterapia, era una de nuestras masajistas, realmente nos apoyaba en todo lo que podía apoyar. No podía dar en el voleyball, pero en el resto si. Nosotras le dijimos; “nosotras no nos sentimos 11, somos 12, quieras o no tú también eres parte de esto, si perdemos tú también estas acá, si ganamos tú también estas acá”, entonces como que se puso mas fuerte.

¿El sudamericano les sirvió a ustedes como equipo? ¿Dentro y fuera de la cancha? ¿Como lo ves tu?

Si, aunque en Bolivia fue pésimo porque no comimos nada bien (risas). Apostábamos un partido para que nos hagan hacer comer en un Bembo´s o un Burger (risas), pucha maquina, era una cosa, porque en el hotel era una comida pésima, nosotras decíamos: “ya no importa, un partido más”. “Señor tráigame otra panera de pan”, puro pan comíamos (risas), era lo único que podías comer, siempre renegando y cambiando de plato, “que no me gusta esto, que no me gusta lo otro”.
Ya al final, antes del partido todo el mundo se escapaba, el equipo completo, mejor dicho, por grupitos, decíamos “llegas temprano para ir al frente”; al frente había como un snack-bar donde vendían cafecitos y capuchinos, y al final todo el equipo estaba ahí y Carlos celoso decía “a donde se van todas?” “porque no nos invitan?”, y así cositas que pasaban, bueno aparte del frío. Luego íbamos a bautizar a Angela Uceda que jugaba con nosotras, lo que hacen es juntar toda la comida de un día y después echarlo en toda la cabeza; y la mujer parece que es muy sensible porque ha visto todo eso y después al costado estaba devolviendo (risas), pobrecita. La compañera ya no quería entrar al cuarto; hemos pasado de todo, yo le decía: “te salvaste porque algunas selecciones cortan el cabello”. Buscábamos de alguna manera entretenernos, creo que más que nada la gente busca apoyarse, de estar con alguien, porque seremos 14 o 16 con los dirigentes pero somos los únicos que estamos, no está papá ni mamá al costado con quien puedas llorar, hemos venido acá a representar y ya depende de nosotras como vamos a mostrarnos.

Durante el sudamericano equipos como Chile, Uruguay nos estaban haciendo muchos puntos. Pero llego el partido ante Argentina y se vio la superioridad de Perú y dio la impresión que el equipo no jugo al máximo en los partidos anteriores porque los equipos anteriores tampoco exigían a Perú.

Eso también lo pensé yo, pero por otro lado como estábamos en altura, - claro que todos los equipos estaban en la misma condición- pero Milagros Moy y Luren Baylón son muy frágiles para altura, y obviamente en ese caso nosotras necesitábamos ayudarles; y eso de ayudar a una persona, a veces dejas de lado lo que es tuyo, por estar atento en eso. Uno no estaba atento en lo suyo. Tratabas de cubrir a una, a otra porque sabías que no estaba bien físicamente, entonces decías: “ese balón no es nada, pero no llegue porque mi atención no estaba en lo mío”, entonces retrocedía y me decía: “estas de levantadora, estás levantando, y tienes que hacer tal cosa, no estés preocupada por otras cosas”. Por otro lado, cuando el otro equipo no exige, pues empiezan a jugar con su juego y molesta porque decíamos, “ya hay que salir y vamos a dar de una vez y ya!” pero no puedes entrar, porque es una cosa contagiosa.

En la final ante Brasil, Paty (Soto) se lesiona y el equipo se vio algo tenso un poco nervioso.

Brasil dijo: “este es Perú”, “esta es así y así”, “el Perú juega así y así”, y Perú lo que ha dicho es: “bien, vamos a jugar contra Brasil”, nada más.
Brasil nos hizo una estrategia de saques, no pudimos movernos, ni hacer nada. Después al final entendí que Brasil nos presionó con el saque, no con el saque fuerte, sino el saque muy variado, muy distante, que te molestaba para jugar combinaciones. Combinaciones no pude jugar, pero de esa recepción si pude jugar primer tiempo.
Brasil no salto nunca al primer tiempo, han pasado todos los primeros tiempos, y cada vez que llegaba a la recepción un poquito más adentro, yo le decía a las chicas: “no importa aunque sea dos metros pero que me llegue”. Pero Brasil ha hecho una estrategia de saques que, levantaba balones simples a posición 4, y ese es su fuerte de Brasil, y así podían pararnos, pero moviéndolas, no pueden.
Ellos nos han filmado todo el tiempo a nosotras, han sacado su computadora, sus programas, y ya está. Y nosotros lo que hemos hecho es: “ya vamos a jugar contra Brasil”, entonces Brasil si sacó ventaja, de que se han preparado, si se han preparado. Una persona de Brasil siempre estaba con nosotras, nos estaba filmando. Lo que han hecho es realmente, como decir, que nosotras ni siquiera tratemos de faltarles el respeto. Desde el comienzo han hecho un alto diciendo: “sí, somos realmente buenas, empezando por la estrategia”. Y cuando te obligan a jugar otro juego que no es el tuyo, es como que se cierran todos los caminos; tratas de buscar uno u otro, pero no con tanta facilidad como realmente lo haces, no haces tu juego, lo que tú sabes, sino te obligaban a jugar su juego, te amarraban bien.
Ahí era donde entonces reclamamos mucho a Carlos, no le echamos la culpa a él, pero reclamamos mucho lo que necesitamos hacer; no estrategias tan especificadas, sino hacer estrategias de saque, no sacar por sacar; que él nos muestre, que busque a donde del equipo contrario se le puede sacar, donde es el punto más débil, o si hacer un saque corto les va a molestar atacar primer tiempo.
Necesitábamos eso, sobre todo porque íbamos a llegar a un mundial, íbamos a tener unos equipos que son mucho más de lo que es Sudamérica, del nivel de Brasil, por ahí.



En la preparación al mundial Perú no llegaba a tener el equipo completo sino hasta la Copa Alassio, ¿esto te trajo problemas a ti como armadora y trajo problemas al equipo?
No creo, porque siempre en esas preparatorias todos los equipos no llegan completos, a veces también hacen unos cambios para probar o dan descansos a tal persona, depende también del estado físico, eso es normal.



¿Cómo sintieron la Copa Alassio?

Lo que hasta ese momento habíamos jugado, era parte del estilo de América y Sudamérica, Europa es completamente otro estilo. Lo mismo puedo decir cuando llegamos a Okayama, y nos mandaron un club del 5to o 3er lugar, y nosotros éramos totalmente destrozados. No sabíamos a donde correr, que hacer. Lo que nosotros necesitamos no es solamente jugar partidos, también necesitamos salir a Europa a jugar, enfrenarnos a esos estilos de juego, con estilos de levantadas al techo donde no tienes que saltar tan temprano a bloquear, donde realmente te aguantabas, te aguantabas, te aguantabas (para bloquear) y decías: “¿cuándo tengo que saltar?” entonces esas cosas son fundamentales, más la adrenalina que tienes gastas más energía y al final no saltas lo que tienes que saltar porque te cansas muy rápido; porque el trabajo mental es mucho más agotador, que el físico. Al final te cansabas de pensar tanto, de decir: “¿por qué tengo que aguantar?”, “ahora tengo que ver otros objetivos, si no atacan acá en la net, atacan allá”, entonces ya tienes que cambiar. Allá es otro esquema de defensa, otras cosas, y como que no había costumbre, es más ni siquiera habíamos probado jugar contra rivales de ese estilo.



Cuando llegamos a Okayama era otro desastre más, ya íbamos a regresar a la casa (risas), y los japoneses felices con su partido, y nosotros les decíamos, “¡fuera de acá!”. Al final tuvimos dos entrenamientos con ellos, y se acabó su equipo, 3 – 0 y nos vamos!
Era otro estilo que realmente era bueno para aprender, todas esas cositas, y ya estábamos listas para recibir a la selección de Japón, decíamos: “ya que vengan nomás!” (risas).
Hemos entrenado tan bien para aprender las cosas, como hacer para, a pesar de ser más altas que ellas, jugar con la misma velocidad, con la velocidad del brazo, la velocidad del salto. Cuando saltan rápido no es una cosa que (hace movimiento lento de mate) son compactas, son una cosa que pin pin (gesto de mates rápidos), “pucha que, ¿por qué saltan así?” (risas).
Es esa capacidad física que tienen, realmente ellos atacan a ras de net; al final entendimos varias cosas, hemos hecho nuestras estrategias, entonces ya pudimos contrarrestarlas, y ellas ya nos tuvieron respeto a nosotras.

Pero en el segundo partido todo fue distinto.

Felizmente el segundo partido ha sido más así a lo “wow”, a lo “boom!” Ellos invitaron a la gente, como al inicio ganaron y les pareció tan fácil; entonces ellas entraron al partido y se sorprendieron (risas). Todas nosotras decíamos “que sea 3 – 0! que sea 3 – 0!”, entonces salías a la cancha, y estabas en eso que tiene que ser 3- 0, rápido y ya acabamos! También estábamos cansadas, entrenábamos en la mañana, salíamos todo el día del hotel, siempre estábamos tensos.

Era un ritmo mas intenso después de la Copa Alassio.

En la copa Alassio primero pensábamos no perder muchos puntos, sino en hacer puntos. No íbamos a pensar que íbamos a ganar un partido, era probar más que nada, hacer puntos y probar, y buscar el lado débil del rival, en donde podamos presionarlos. Contra Serbia, no recuerdo muy bien las cosas, por el mismo hecho de aterrizar y ahí mismo jugar; Serbia estaba ahí un día antes.
Contra Italia pienso que siempre le hemos tenido respeto, en todos los partidos contra Italia, no jugamos lo que tenemos que jugar.



Hasta en el mismo Mundial, sentimos mucho respeto, yo digo: “no podemos seguir respetándolos”, “ya, vamos a hacer lo que nosotros sabemos hacer”.
Italia no es que estaba haciendo algo extraordinario, pero hacía siempre el mismo juego lo que ellos normalmente juegan, pero eran nuestros lados débiles por donde siempre pasaban los balones y yo no entendía, como que se jugaba con miedo, no se.

Contra Rusia lo que se ha hecho es, y estoy muy segura en eso, lo que ha hecho el entrenador Italiano es que, como no nos conocía para nada, en el primer partido se dedicó a vernos como jugamos, a ver como hacemos las combinaciones, etc. Él ha estado viendo todas esas cosas, y eso es lo que ha hecho en la final del mundial también.
El primer partido contra Brasil igual que el primer partido contra nosotras, él dejó jugar, para él era: “entren y jueguen”. Él dirigía ahí, pero no jugó su mejor atacante; porque la reservó un rato, pero por otro lado dejó que el otro equipo juegue. Igualito hizo con nosotras, jueguen y cuando tu juegas y empiezas a subir en puntaje dices: “Rusia esta al otro lado”, y empiezas a jugar lo que a ti te de la gana y sacas todas tus mejores cosas, lo que realmente puedes hacer, y él, (el entrenador del equipo contrario) por otro lado, está viendo cuales son tus puntos débiles, y que es lo que realmente puedes hacer. Eso es lo que hizo con nosotras, nosotras ahí bacán, dando todo, y al final dijimos: “que buen partido”, y yo digo: “No, Rusia no jugó bien”, “no jugó bien, porque yo se que no jugó bien”. “No, no puede ser, porque Rusia no juega así”. Las mismas rusas a veces se perdían, y el entrenador con una paciencia explicando, yo digo: que raro. Obviamente perdimos, pero jugando mejor. Y al final, ya el último partido, nos destrozaron 3 - 0 sin respirar, y dándonos por donde se nos hacía muy difícil jugar.

Lo mismo hizo con Brasil, lo obligo a jugar en su propio juego, nunca he visto jugar a Brasil sin ninguna combinación, para mi ha sido una final pésima, Brasil sabe jugar combinaciones, no han hecho nada, lo único que hicieron fue levantar en posición 4, no se que tipo de presión ha hecho el italiano, que Rusia ha jugado realmente su propio juego.
Por eso digo, a propósito perdió el primer partido Rusia contra Brasil, calculando más o menos, tu sabes que puedes enfrentarlas de nuevo, y creo que hasta era claro que Rusia iba a jugar de nuevo contra Brasil, entonces ya era una estrategia, el italiano, es realmente un buen estratega, sabe lo que tiene.


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